Teología

Entre el texto y el prejuicio: ¿qué estás buscando en la Biblia?

Nadie se acerca al texto bíblico con las manos vacías. Llegamos con historias, heridas, miedos, ideas políticas, experiencias religiosas y preguntas personales. Leemos desde algún lugar. Y aunque eso es inevitable, también significa que interpretar nunca es un acto completamente inocente.

Existen distintos tipos de acercamiento hermenéutico al texto bíblico. No hay métodos absolutamente correctos o incorrectos, pero sí lecturas que, más que buscar comprensión, terminan justificando prejuicios, ideologías o visiones centradas en el ego, e incluso en el odio.

El acercamiento intuitivo

René Padilla llama a esto un acercamiento intuitivo: el intérprete intenta apropiarse del mensaje bíblico desde su propia situación histórica y existencial. Y eso, en sí mismo, no es un problema. De hecho, probablemente sea inevitable. El problema aparece cuando esa lectura intuitiva deja de ser apertura y se convierte en mecanismo de defensa. Cuando el lector ya no entra al texto dispuesto a dialogar, sino únicamente a confirmar lo que previamente decidió creer.

En estos casos, la interpretación fácilmente se vuelve alegorizante, arbitraria o selectiva. Se toman fragmentos aislados, se ignora el contexto histórico y se acomodan las palabras hasta que encajen perfectamente con nuestras ideas previas. La Biblia termina funcionando más como espejo que como ventana. Ya no revela algo distinto de nosotros; simplemente nos devuelve nuestra propia imagen con lenguaje sagrado.

Pero el otro extremo tampoco está libre de problemas.

Existe también el deseo de encontrar un único significado fijo, congelado en el tiempo, como si el texto sólo pudiera entenderse desde la intención exacta del autor original. Esta postura suele presentarse como fidelidad absoluta al texto, pero corre el riesgo de condenarlo a la muerte. Y es que un texto incapaz de dialogar con nuevas realidades termina convertido en fósil: intacto, sí, pero incapaz de respirar.

Curiosamente, muchas veces quienes más insisten en “defender” la Biblia son quienes menos permiten que el texto diga algo nuevo. Son quienes buscan usar la literalidad o las alegorías a conveniencia. Cerrando el texto a lo que ellos buscan decir o de la forma en qué fueron enseñados sin dudar si quiera un poco de su interpretación.

Hemernéutica contextual

La propuesta hermenéutica no es ni distorsionar el texto ni fosilizarlo, sino hacer relecturas responsables. Buscar una hermenéutica contextual que recupere el sentido del pasado sin desconectarlo del presente. No se trata de imponerle nuestras ideas al texto, pero tampoco de encerrarlo en un mundo que ya no existe. Se trata de sostener la tensión.

Aquí es donde la fusión de horizontes de Hans-Georg Gadamer se vuelve clave. El texto tiene un horizonte histórico; nosotros también. Interpretar consiste precisamente en ese encuentro: un diálogo entre el mundo del texto y nuestro mundo, entre lo dicho y lo vivido. Comprender no es repetir mecánicamente el pasado, sino permitir que ese pasado entre en conversación con el presente.

Y quizá ahí ocurre algo profundamente humano: el texto vuelve a respirar.

Entonces la Biblia deja de ser un objeto muerto o un arma ideológica, y se convierte nuevamente en conversación, provocación, memoria, resistencia y pregunta. Porque un texto vivo no sobrevive diciendo siempre exactamente lo mismo. Sobrevive porque todavía puede incomodarnos, confrontarnos y decirnos algo inesperado.

Como bien dice Severino Croatto:

“La interpretación es un proceso en cadena, no repetitivo sino ascendente. Hay una reserva de sentido siempre explorada y nunca agotada.”

Tal vez la pregunta importante no es únicamente qué dice la Biblia.
Tal vez primero deberíamos preguntarnos qué estamos buscando en ella.

Fuentes

  • Croatto, J. Severino, Hermenéutica Bíblica
  • Gadamer, Hans-Georg, Verdad y Método
  • Padilla, René, Hacia una hermenéutica contextual